" No quiero a mi alrededor hombres que a todo digan que sí. Quiero que me digan la verdad , aunque les cueste su trabajo". – Sam Goldwyn , productor de películas de Hollywood (1879-1984)
Es posible que se rían de Goldwyn , sin embargo, describe con exactitud lo que es trabajar en una organización. Todo el mundo señala que la honestidad es la mejor política, pero viven guardando celosamente el voto no escrito de no decir la verdad , especialmente a los poderosos.
He aquí un ejemplo de este voto de silencio.
Un amigo trabaja para una gran corporación multinacional. Yo estaba cenando con él y se quejaba de la cantidad de horas que tenía que dedicar a su trabajo.
De repente, me preguntó "¿Cuántos correos electrónicos crees que puedo recibir en un día? "
Traté de pensar en un número que sonara escandalosamente alto. Doscientos -dije- .
"Cuatrocientos", respondió . “De hecho, anoche me acosté a la 1 am, me levanté a las 5 de la mañana y ya había 75 nuevos correos electrónicos en mi bandeja de entrada”.
Le pregunté cómo lograba manejar todos sus correos y me describió su sistema que, en esencia, implicaba nunca dejar correos sin atender y vivir constantemente frustrado por este hecho.
Esa es una manera de vivir de locos y, sospecho, que muchas personas viven así. Nadie puede manejar ese volumen de comunicación día tras día sin que el sistema o la persona colapsen.
En memoria de Sam Goldwyn, permítanme ofrecer cinco "verdades" que afectan seriamente el desarrollo de una organización:
1. La gente envía mensajes de correo electrónico para no asumir la responsabilidad de solucionar los problemas por sí mismos. Traspasan sus problemas a la persona (s) que recibe el correo electrónico.
2. La gente envía mensajes de correo electrónico porque no se preocupan por las otras personas ni por el efecto que tienen estos correos sobre el tiempo del destinatario.
3. La gente envía correos electrónicos, por que permiten el desarrollo de cualquier idea nueva, no importa cuán estúpida sea esta , quieren comunicarla al instante y piensan que su idea es más importante de lo que realmente es.
4. La gente envía mensajes de correo electrónico para no tener que hablar con otro ser humano directamente.
5. La gente envía correos electrónicos, para demostrar cuan duro está trabajando. ¿No le impresiona abrir su correo electrónico en la mañana y ver que alguien le envió un email a las 3 am?
Sam Goldwyn estaba en lo cierto: si alguien se atreviera a romper el voto de silencio y hablar de estas “verdades", se les preguntaría a las personas si el trabajo es demasiado grande para ellas y esto deslizaría la sutil sugerencia de que, tal vez, otra persona podría manejar la carga de trabajo de mejor manera.
Por otra parte, lo qué no le dije a mi amigo es que las personas que reciben una gran cantidad de mensajes de correo electrónico nunca detendrán este flujo, simplemente, porque los hace sentirse importantes. Después de todo, cualquier persona que recibe 400 mensajes de correo electrónico debe ser una persona muy importante.
Hace años, antes del correo electrónico, trabajé con un vicepresidente de operaciones que tenían un sistema para tratar con el correo en su bandeja de entrada (para los que son demasiado jóvenes, una bandeja de entrada "era una bandeja encima del escritorio en el que se colocaba el correo real”) .
Él rápidamente escaneaba su correo y respondía de inmediato a las personas que eran mas importantes en la escala de organización. Tomaba el resto y lo ponía en el último cajón de su escritorio. Después de dos semanas, eliminaba lo que estaba en ese cajón.
Su razonamiento era que si el correo en el cajón de abajo era urgente, volvería a saber de la persona que lo escribió, y en ese caso, respondería . En la mayoría de los casos no tenía que responder. El problema había sido de alguna manera solucionado.
Nada ha cambiado, excepto que la bandeja de entrada es ahora electrónica. Lo que el vicepresidente hizo con su correo tradicional es, en realidad, lo que ocurre con el correo electrónico. A las personas que son realmente importantes para su negocio se les debe dar una respuesta inmediata. Al resto, se les habrá de colocar en otra carpeta para que en el caso de que “griten” (es decir, envíen otro e-mail) se les responda de inmediato.
Hasta que la gente comience a considerar seriamente el efecto de su comportamiento en otros, las organizaciones estarán condenadas a seguir fingiendo como si estuvieran haciendo algo productivo con esos 400 (o más) correos electrónicos.
Escrito por Hector Milla, editor del sitio web Manejo Eficiente del Tiempo, donde podrá encontrar detalles sobre el programa para el buen manejo del tiempo en menos de 180 minutos.

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